viernes, 31 de julio de 2009

Danza!

La danza esencialmente vital y humana desde sus orígenes.
Es una materia variable capaz de llegar al corazón, pero es necesario que quienes intenten expresarse a través de ella sepan a fondo lo que hacen; no basta uno solo, no bastan los instintivos.
Hace falta un grupo de gente capacitada por años de escuela y conocimiento logrado por vocación legítima y la absoluta de las proyecciones de su dial artístico. Los bailarines deben estar organizados, y mostrar desde un escenario, un mundo de color, y de ensueño, mediante movimientos que traduzcan con claridad cualquier idea.
Para lograr esto hay que desprenderse completamente de lastre de vanidad y excesos de autoprisión.
La deshumanización se hace necesaria no tanto en la danza como en la intimidad de las personas que la ejecuta la abstracción es indispensable; un ballet debe formarse con un grupo cumplidor y debe contar siempre con la cabeza presente en todo.
Esta cabeza debe utilizar la capacidad ejecutiva de común al servicio de cada capacidad individual, debe antes ensayarse el ballet, estudiar la psicología de los solistas, y también las del conjunto, conocer a fondo la sensibilidad de cada componente del ballet.
En todo ballet, deben existir los solistas, que son los que juegan el rol más importante, y dentro de los solistas deben hacer una comúnmente llamada: “Primera Bailarina”, que es la que sirve de eje a todos los componentes del ballet.
Pero si bien es cierto, las solistas tienen una gran importancia, no menos importante y difícil el papel del conjunto, tanto en la danza como en cualquier manifestación del arte.
Todo coreógrafo debe fijarse debe fijarse enormemente en las combinaciones de pasos para el conjunto, este es el que forma los cuadros y también hace marco constantemente a los solistas.
El coreógrafo debe ante todo inspirarse y concebir la idea del ballet que llegara a estudiarlo a fondo, dividir los cuadros, buscar la música y dividirla también en las distintas partes, que cree conveniente acompañarla con justeza a la danza que su imaginación ha creado; luego estudia junto con la música todas las figuras de los solistas y del conjunto ya en completo dominio del tema, y de la música elegirá a los bailarines que intervendrán en los distintos papeles y comenzara la ruda tarea de la enseñanza.

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